¡Exacto! Has identificado correctamente el cauce natural.
Fíjate en la diferencia clave: mientras que los cultivos (Imagen A) y las zonas urbanas (Imagen B) siguen patrones geométricos y líneas rectas creadas por el ser humano, la rambla dibuja una forma sinuosa (como una serpiente) que se adapta al terreno.
Además, observa su color: ese tono blanco brillante o gris claro es la señal inconfundible de la arena y los cantos rodados (sedimentos). Esos materiales han sido arrastrados y depositados allí por riadas anteriores. Aunque en la foto de 1956 esté seca, esa "cicatriz blanca" es la prueba visual de que el agua tiene memoria y, tarde o temprano, volverá a pasar por ahí.